Del 26 de marzo al 19 de julio de 2026
LA COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍA IBEROAMERICANA DE DOÑA ANNA GAMAZO HOHENLOHE constituye un testimonio excepcional del proceso de configuración simbólica de identidades, territorios y memorias colectivas en el continente americano. A través de la obra de autores fundamentales, el conjunto articula más de un siglo de historia visual y ofrece una lectura compleja de las transformaciones culturales y políticas de Iberoamérica.
Desde la primera sección, El mundo como imagen fotográfica —en la que las obras de Guillermo Kahlo, Hugo Brehme y Alfonso López evidencian una voluntad taxonómica y descriptiva propia de la modernidad decimonónica— hasta los lenguajes conceptuales y experimentales presentes en Iberoamérica accede a la modernidad y en Más allá de la vanguardia, con artistas como Alfredo Jaar, Liliana Porter u Óscar Muñoz, la exposición propone una amplia cartografía estética, política y afectiva del continente.
Las obras de Martín Chambi y César Meza ofrecen miradas complementarias sobre la identidad y la cultura andina, revelando la profundidad histórica y simbólica de estos territorios. En conjunto, la diversidad estilística y temática de la colección refleja una de las características más singulares de la fotografía latinoamericana: su capacidad para registrar los conflictos, transformaciones y paradojas de sus contextos históricos.
Esta tensión entre visibilidad y silencio atraviesa distintas secciones de la muestra. En La Revolución Mexicana, las imágenes de Agustín Casasola, Hugo Brehme y Jesús Abitía entrelazan lo documental con una dimensión épica de los acontecimientos históricos. Por su parte, La lucha por la libertad reúne obras de Adriana Lestido y Eduardo Longoni que revelan cómo el individuo se convierte en espacio de resistencia frente a los sistemas de poder.
El proyecto expositivo también pone de relieve la relevancia de la mirada femenina en la fotografía iberoamericana. En la sección La mirada de las mujeres, artistas como Graciela Iturbide, Grete Stern, Kati Horna o Rosa Gauditano desarrollan discursos visuales profundamente críticos respecto a las estructuras de género y las relaciones de poder.
Asimismo, El ensayo fotográfico subraya la madurez narrativa alcanzada por la fotografía del continente en la segunda mitad del siglo XX. Autores como Fernell Franco, Luz María Bedoya o Miguel Río Branco proponen una fotografía de carácter ensayístico que trasciende el instante decisivo para explorar procesos sociales y emocionales más complejos.
Las urbes modernas, capturadas en Imágenes de la ciudad, junto con los retratos íntimos reunidos en Retratos maestros y En el estudio, revelan una profunda preocupación por el sujeto como portador de experiencia. En El paraíso perdido, las obras de Bárbara Brändli, Paul Beer, Maureen Bisilliat, Claudia Andújar y Guido Boggiani evocan la imagen del mundo indígena como memoria de una América originaria.
Finalmente, la exposición subraya el valor político de la fotografía. Tanto en La revolución que cambió la fotografía, con figuras como Alberto Korda y Raúl Corrales, como en La violencia enquistada, donde Milagros de la Torre y Rosângela Rennó abordan la violencia estructural, la imagen se revela como un dispositivo activo de memoria, crítica y reflexión histórica.
