<?xml version="1.0"?><!-- generator="b2evolution/0.9.0.12" -->
<rss version="0.92">
  <channel>
		<title>Descubriendo Am&#233;rica</title>
    <link>http://institutodeamerica.es/blog/index.php</link>
    <description></description>
    <language>es-ES</language>
    <docs>http://backend.userland.com/rss092</docs>
        <item>
      <title>EL MALENTENDIDO EUROPEO CON EL ARTE LATINOAMERICANO por Dami&#225;n Bay&#243;n</title>
      <description>	&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Toma de posici&amp;#243;n &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;Un persistente malentendido pretende que el arte latinoamericano no es original sino que lo debe todo al modelo europeo y, m&amp;#225;s recientemente, al norteamericano. O sea, y para decirlo crudamente: que nuestro arte no es lo bastante latinoamericano, con lo que ante todo tendr&amp;#237;amos que ponernos de acuerdo con la definici&amp;#243;n del propio t&amp;#233;rmino de latinoamericano. (&amp;#8230;)&lt;br /&gt;
Dejando de lado lo que ser&amp;#237;a un absurdo orgullo de &amp;#8220;pureza de sangre&amp;#8221;, somos nosotros mismos quienes reconocemos ser culturalmente mestizos de todos los mestizajes: el del indio, el africano, el asi&amp;#225;tico, aunque no haya que olvidar nuestra m&amp;#225;s importante transculturaci&amp;#243;n, la occidental, ya que seguimos hablando las lenguas de nuestros colonizadores, y sentimos siempre viva la tradici&amp;#243;n del cristianismo que aportaron los primeros religiosos.&lt;br /&gt;
El hecho no es una simple declaraci&amp;#243;n de circunstancias sino una verdad absoluta. Ahora bien: mestizo quiere decir mixto, &amp;#191;mixto de qu&amp;#233;? Lo acabo de decir: de las razas nativas que poblaban Am&amp;#233;rica y de todas las otras que &amp;#8211;violenta o pac&amp;#237;ficamente- la han ocupado desde hace cinco siglos. Largo per&amp;#237;odo durante el cual hemos vivido la aventura de todos los pueblos de aluvi&amp;#243;n &amp;#8211;Am&amp;#233;rica del Norte, Australia, Nueva Zelanda-, conservando rasgos ancestrales como las lenguas ind&amp;#237;genas, ciertas costumbres, comidas, artesan&amp;#237;as, al mismo tiempo que nos &amp;#237;bamos integrando a la cultura occidental que sentimos como cosa propia. &amp;#191;Y c&amp;#243;mo podr&amp;#237;a ser de otra manera puesto que fuimos colonizados por pa&amp;#237;ses europeos?&lt;br /&gt;
Es este &amp;#250;ltimo aspecto de la cuesti&amp;#243;n el que algunos observadores recalcitrantes &amp;#8211;por falta de informaci&amp;#243;n o mala fe- no quieren admitir. Ocurre as&amp;#237; que hay &amp;#8211;incluso entre nosotros- quienes consideran que traicionamos nuestros or&amp;#237;genes, cuando en realidad nos encontramos a mitad de camino entre un pasado remoto y un presente indeciso en su misma complejidad. (&amp;#8230;)&lt;br /&gt;
Europa sabe muy poco de nosotros. (&amp;#8230;) su acercamiento a nuestro arte moderno est&amp;#225; te&amp;#241;ido de cierta incomprensi&amp;#243;n, cuando no aparece &amp;#8211;en el polo opuesto- como francamente paternalista.&lt;/p&gt;
	&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La pregunta capciosa &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&amp;#8220;&amp;#191;Qu&amp;#233; tiene de latinoamericano el arte de Am&amp;#233;rica Latina?&amp;#8221;, es una pregunta de esas, que cada tanto, nos descerraja alguien del oficio. Pregunta que tiene la virtud de irritarme porque no dejo de encontrarle ciertos visos de mala fe. Va a hacer ya casi treinta a&amp;#241;os, inici&amp;#233; mi contestaci&amp;#243;n a una encuesta en ese sentido, con estas palabras: &amp;#8220;Pienso que el arte latinoamericano puede ser considerado aut&amp;#233;ntico a partir del momento en que sus mejores artistas &amp;#8211;gracias a su talento, sensibilidad, imaginaci&amp;#243;n y poder de s&amp;#237;ntesis- sean capaces de crear una expresi&amp;#243;n &amp;#250;nica en que nos reconozcamos y que no hubiera podido brotar en ning&amp;#250;n otro lugar del tiempo o del espacio.&lt;br /&gt;
No hay duda de que, tanto en el pensamiento latinoamericano, como en su novela, poes&amp;#237;a, m&amp;#250;sica y artes pl&amp;#225;sticas, llega un momento en que el lector/espectador atento se dice a sus adentros: &amp;#161;esto es distinto! Y conste que no hablo de folklorismos baratos, sino de las obras de aquellos creadores que &amp;#8211;proponi&amp;#233;ndoselo o por sublime inconsciencia- acierta a fijar, as&amp;#237;, un momento del devenir y darle forma, forma que tarde o temprano pueda imponerse como emblem&amp;#225;tica a la conciencia de la humanidad&amp;#8221;. Despu&amp;#233;s de tantos a&amp;#241;os no he cambiado mayormente de opini&amp;#243;n.&lt;br /&gt;
En realidad, el nuestro es un problema de conciencia que podr&amp;#237;a reducirse a la f&amp;#243;rmula: &amp;#191;Identidad o modernidad? Nos queremos modernos para sentirnos integrados al mundo que consideramos civilizado, pero &amp;#8211;individual o colectivamente- se hace carne entre nosotros la pregunta: al practicar esa modernidad &amp;#191;hasta qu&amp;#233; punto estamos expresando nuestra realidad de mestizos culturales? Es entonces cuando aparecen dos opciones: unos artistas se inclinar&amp;#225;n por un &amp;#8220;indigenismo moderno&amp;#8221;, otros &amp;#8211;de manera opuesta- tratar&amp;#225;n de expresar su sensibilidad personal sin ninguna preocupaci&amp;#243;n por identidad alguna que no se la suya propia.&lt;br /&gt;
(&amp;#8230;) hay artistas que yo llamo naturalmente nativos, para quienes expresarse sinceramente consiste en cumplir lo que sienten ser su continuidad con lo propio; otros, los ap&amp;#225;tridas, son, por el contrario, aquellos que no viven tr&amp;#225;gicamente su falta de pertenencia a un grupo humano dado, y se consideran siempre como casos aislados. Conste que en la caracterizaci&amp;#243;n de ambas categor&amp;#237;as no interviene para nada ning&amp;#250;n juicio de valor. La &amp;#250;nica condici&amp;#243;n indispensable, para m&amp;#237;, ser&amp;#237;a la de que unos y otros fueran sinceros.&lt;br /&gt;
Algo dif&amp;#237;cil de entender para los europeos es este perpetuo temblor en la balanza, que nos acerca y nos aleja- alternadamente- del mundo occidental. Aunque parezca parad&amp;#243;jico, si bien nos vemos poderosamente atra&amp;#237;dos por su prestigio secular, al mismo tiempo y en lo m&amp;#225;s sincero de nuestro esp&amp;#237;ritu, sentimos no pertenecer totalmente a &amp;#233;l, porque en el fondo somos y nos consideramos distintos.&lt;/p&gt;
	&lt;p&gt;[Fragmentos del texto traducido del franc&amp;#233;s publicado en el cat&amp;#225;logo &quot;Art d&amp;#8217;Amerique latine&quot;, Centre Georges Pompidou, Par&amp;#237;s, 1992. Edici&amp;#243;n castellana en una recopilaci&amp;#243;n de sus trabajos titulada &quot;Testigo ocular&quot;: Granada: Diputaci&amp;#243;n, 1995, p. 254-264.]&lt;/p&gt;
</description>
      <link>http://institutodeamerica.es/blog/index.php?title=el_malentendido_europeo_con_el_arte_lati&amp;more=1&amp;c=1&amp;tb=1&amp;pb=1</link>
    </item>
      </channel>
</rss>
