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	<title>Descubriendo Am&#233;rica</title>
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	<title>EL MALENTENDIDO EUROPEO CON EL ARTE LATINOAMERICANO por Dami&#225;n Bay&#243;n</title>
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	<dc:date>2009-02-11T12:32:02Z</dc:date>
	<dc:creator>admin</dc:creator>
	<dc:subject>Pensandolo bien...</dc:subject>
	<description>Toma de posici&#243;n Un persistente malentendido pretende que el arte latinoamericano no es original sino que lo debe todo al modelo europeo y, m&#225;s recientemente, al norteamericano. O sea, y para decirlo crudamente: que nuestro arte no es lo bastante latinoamericano, con lo que ante todo tendr&#237;amos que ponernos de acuerdo con la definici&#243;n del propio t&#233;rmino de latinoamericano. (&#8230;)
Dejando de lado lo que ser&#237;a un absurdo orgullo de &#8220;pureza de sangre&#8221;, somos nosotros mismos quienes reconocemos ser culturalmente mestizos de todos los mestizajes: el del indio, el africano, el asi&#225;tico, aunque no haya que olvidar nuestra m&#225;s importante transculturaci&#243;n, la occidental, ya que seguimos hablando las lenguas de nuestros colonizadores, y sentimos siempre viva la tradici&#243;n del cristianismo que aportaron los primeros religiosos.
El hecho no es una simple declaraci&#243;n de circunstancias sino una verdad absoluta. Ahora bien: mestizo quiere decir mixto, &#191;mixto de qu&#233;? Lo acabo de decir: de las razas nativas que poblaban Am&#233;rica y de todas las otras que &#8211;violenta o pac&#237;ficamente- la han ocupado desde hace cinco siglos. Largo per&#237;odo durante el cual hemos vivido la aventura de todos los pueblos de aluvi&#243;n &#8211;Am&#233;rica del Norte, Australia, Nueva Zelanda-, conservando rasgos ancestrales como las lenguas ind&#237;genas, ciertas costumbres, comidas, artesan&#237;as, al mismo tiempo que nos &#237;bamos integrando a la cultura occidental que sentimos como cosa propia. &#191;Y c&#243;mo podr&#237;a ser de otra manera puesto que fuimos colonizados por pa&#237;ses europeos?
Es este &#250;ltimo aspecto de la cuesti&#243;n el que algunos observadores recalcitrantes &#8211;por falta de informaci&#243;n o mala fe- no quieren admitir. Ocurre as&#237; que hay &#8211;incluso entre nosotros- quienes consideran que traicionamos nuestros or&#237;genes, cuando en realidad nos encontramos a mitad de camino entre un pasado remoto y un presente indeciso en su misma complejidad. (&#8230;)
Europa sabe muy poco de nosotros. (&#8230;) su acercamiento a nuestro arte moderno est&#225; te&#241;ido de cierta incomprensi&#243;n, cuando no aparece &#8211;en el polo opuesto- como francamente paternalista.

La pregunta capciosa &#8220;&#191;Qu&#233; tiene de latinoamericano el arte de Am&#233;rica Latina?&#8221;, es una pregunta de esas, que cada tanto, nos descerraja alguien del oficio. Pregunta que tiene la virtud de irritarme porque no dejo de encontrarle ciertos visos de mala fe. Va a hacer ya casi treinta a&#241;os, inici&#233; mi contestaci&#243;n a una encuesta en ese sentido, con estas palabras: &#8220;Pienso que el arte latinoamericano puede ser considerado aut&#233;ntico a partir del momento en que sus mejores artistas &#8211;gracias a su talento, sensibilidad, imaginaci&#243;n y poder de s&#237;ntesis- sean capaces de crear una expresi&#243;n &#250;nica en que nos reconozcamos y que no hubiera podido brotar en ning&#250;n otro lugar del tiempo o del espacio.
No hay duda de que, tanto en el pensamiento latinoamericano, como en su novela, poes&#237;a, m&#250;sica y artes pl&#225;sticas, llega un momento en que el lector/espectador atento se dice a sus adentros: &#161;esto es distinto! Y conste que no hablo de folklorismos baratos, sino de las obras de aquellos creadores que &#8211;proponi&#233;ndoselo o por sublime inconsciencia- acierta a fijar, as&#237;, un momento del devenir y darle forma, forma que tarde o temprano pueda imponerse como emblem&#225;tica a la conciencia de la humanidad&#8221;. Despu&#233;s de tantos a&#241;os no he cambiado mayormente de opini&#243;n.
En realidad, el nuestro es un problema de conciencia que podr&#237;a reducirse a la f&#243;rmula: &#191;Identidad o modernidad? Nos queremos modernos para sentirnos integrados al mundo que consideramos civilizado, pero &#8211;individual o colectivamente- se hace carne entre nosotros la pregunta: al practicar esa modernidad &#191;hasta qu&#233; punto estamos expresando nuestra realidad de mestizos culturales? Es entonces cuando aparecen dos opciones: unos artistas se inclinar&#225;n por un &#8220;indigenismo moderno&#8221;, otros &#8211;de manera opuesta- tratar&#225;n de expresar su sensibilidad personal sin ninguna preocupaci&#243;n por identidad alguna que no se la suya propia.
(&#8230;) hay artistas que yo llamo naturalmente nativos, para quienes expresarse sinceramente consiste en cumplir lo que sienten ser su continuidad con lo propio; otros, los ap&#225;tridas, son, por el contrario, aquellos que no viven tr&#225;gicamente su falta de pertenencia a un grupo humano dado, y se consideran siempre como casos aislados. Conste que en la caracterizaci&#243;n de ambas categor&#237;as no interviene para nada ning&#250;n juicio de valor. La &#250;nica condici&#243;n indispensable, para m&#237;, ser&#237;a la de que unos y otros fueran sinceros.
Algo dif&#237;cil de entender para los europeos es este perpetuo temblor en la balanza, que nos acerca y nos aleja- alternadamente- del mundo occidental. Aunque parezca parad&#243;jico, si bien nos vemos poderosamente atra&#237;dos por su prestigio secular, al mismo tiempo y en lo m&#225;s sincero de nuestro esp&#237;ritu, sentimos no pertenecer totalmente a &#233;l, porque en el fondo somos y nos consideramos distintos.

[Fragmentos del texto traducido del franc&#233;s publicado en el cat&#225;logo "Art d&#8217;Amerique latine", Centre Georges Pompidou, Par&#237;s, 1992. Edici&#243;n castellana en una recopilaci&#243;n de sus trabajos titulada "Testigo ocular": Granada: Diputaci&#243;n, 1995, p. 254-264.]

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	<content:encoded><![CDATA[	<p><strong><em>Toma de posici&#243;n </em></strong>Un persistente malentendido pretende que el arte latinoamericano no es original sino que lo debe todo al modelo europeo y, m&#225;s recientemente, al norteamericano. O sea, y para decirlo crudamente: que nuestro arte no es lo bastante latinoamericano, con lo que ante todo tendr&#237;amos que ponernos de acuerdo con la definici&#243;n del propio t&#233;rmino de latinoamericano. (&#8230;)<br />
Dejando de lado lo que ser&#237;a un absurdo orgullo de &#8220;pureza de sangre&#8221;, somos nosotros mismos quienes reconocemos ser culturalmente mestizos de todos los mestizajes: el del indio, el africano, el asi&#225;tico, aunque no haya que olvidar nuestra m&#225;s importante transculturaci&#243;n, la occidental, ya que seguimos hablando las lenguas de nuestros colonizadores, y sentimos siempre viva la tradici&#243;n del cristianismo que aportaron los primeros religiosos.<br />
El hecho no es una simple declaraci&#243;n de circunstancias sino una verdad absoluta. Ahora bien: mestizo quiere decir mixto, &#191;mixto de qu&#233;? Lo acabo de decir: de las razas nativas que poblaban Am&#233;rica y de todas las otras que &#8211;violenta o pac&#237;ficamente- la han ocupado desde hace cinco siglos. Largo per&#237;odo durante el cual hemos vivido la aventura de todos los pueblos de aluvi&#243;n &#8211;Am&#233;rica del Norte, Australia, Nueva Zelanda-, conservando rasgos ancestrales como las lenguas ind&#237;genas, ciertas costumbres, comidas, artesan&#237;as, al mismo tiempo que nos &#237;bamos integrando a la cultura occidental que sentimos como cosa propia. &#191;Y c&#243;mo podr&#237;a ser de otra manera puesto que fuimos colonizados por pa&#237;ses europeos?<br />
Es este &#250;ltimo aspecto de la cuesti&#243;n el que algunos observadores recalcitrantes &#8211;por falta de informaci&#243;n o mala fe- no quieren admitir. Ocurre as&#237; que hay &#8211;incluso entre nosotros- quienes consideran que traicionamos nuestros or&#237;genes, cuando en realidad nos encontramos a mitad de camino entre un pasado remoto y un presente indeciso en su misma complejidad. (&#8230;)<br />
Europa sabe muy poco de nosotros. (&#8230;) su acercamiento a nuestro arte moderno est&#225; te&#241;ido de cierta incomprensi&#243;n, cuando no aparece &#8211;en el polo opuesto- como francamente paternalista.</p>
	<p><strong><em>La pregunta capciosa </em></strong>&#8220;&#191;Qu&#233; tiene de latinoamericano el arte de Am&#233;rica Latina?&#8221;, es una pregunta de esas, que cada tanto, nos descerraja alguien del oficio. Pregunta que tiene la virtud de irritarme porque no dejo de encontrarle ciertos visos de mala fe. Va a hacer ya casi treinta a&#241;os, inici&#233; mi contestaci&#243;n a una encuesta en ese sentido, con estas palabras: &#8220;Pienso que el arte latinoamericano puede ser considerado aut&#233;ntico a partir del momento en que sus mejores artistas &#8211;gracias a su talento, sensibilidad, imaginaci&#243;n y poder de s&#237;ntesis- sean capaces de crear una expresi&#243;n &#250;nica en que nos reconozcamos y que no hubiera podido brotar en ning&#250;n otro lugar del tiempo o del espacio.<br />
No hay duda de que, tanto en el pensamiento latinoamericano, como en su novela, poes&#237;a, m&#250;sica y artes pl&#225;sticas, llega un momento en que el lector/espectador atento se dice a sus adentros: &#161;esto es distinto! Y conste que no hablo de folklorismos baratos, sino de las obras de aquellos creadores que &#8211;proponi&#233;ndoselo o por sublime inconsciencia- acierta a fijar, as&#237;, un momento del devenir y darle forma, forma que tarde o temprano pueda imponerse como emblem&#225;tica a la conciencia de la humanidad&#8221;. Despu&#233;s de tantos a&#241;os no he cambiado mayormente de opini&#243;n.<br />
En realidad, el nuestro es un problema de conciencia que podr&#237;a reducirse a la f&#243;rmula: &#191;Identidad o modernidad? Nos queremos modernos para sentirnos integrados al mundo que consideramos civilizado, pero &#8211;individual o colectivamente- se hace carne entre nosotros la pregunta: al practicar esa modernidad &#191;hasta qu&#233; punto estamos expresando nuestra realidad de mestizos culturales? Es entonces cuando aparecen dos opciones: unos artistas se inclinar&#225;n por un &#8220;indigenismo moderno&#8221;, otros &#8211;de manera opuesta- tratar&#225;n de expresar su sensibilidad personal sin ninguna preocupaci&#243;n por identidad alguna que no se la suya propia.<br />
(&#8230;) hay artistas que yo llamo naturalmente nativos, para quienes expresarse sinceramente consiste en cumplir lo que sienten ser su continuidad con lo propio; otros, los ap&#225;tridas, son, por el contrario, aquellos que no viven tr&#225;gicamente su falta de pertenencia a un grupo humano dado, y se consideran siempre como casos aislados. Conste que en la caracterizaci&#243;n de ambas categor&#237;as no interviene para nada ning&#250;n juicio de valor. La &#250;nica condici&#243;n indispensable, para m&#237;, ser&#237;a la de que unos y otros fueran sinceros.<br />
Algo dif&#237;cil de entender para los europeos es este perpetuo temblor en la balanza, que nos acerca y nos aleja- alternadamente- del mundo occidental. Aunque parezca parad&#243;jico, si bien nos vemos poderosamente atra&#237;dos por su prestigio secular, al mismo tiempo y en lo m&#225;s sincero de nuestro esp&#237;ritu, sentimos no pertenecer totalmente a &#233;l, porque en el fondo somos y nos consideramos distintos.</p>
	<p>[Fragmentos del texto traducido del franc&#233;s publicado en el cat&#225;logo "Art d&#8217;Amerique latine", Centre Georges Pompidou, Par&#237;s, 1992. Edici&#243;n castellana en una recopilaci&#243;n de sus trabajos titulada "Testigo ocular": Granada: Diputaci&#243;n, 1995, p. 254-264.]</p>
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